Era un día lluvioso en las calles de Londres. Jade, que había bajado al centro de la ciudad a por un café del famoso "Starbucks" se adentraba ahora en ese típico autobús rojo de Londres. Mañana tenía examen de matemáticas y tenía que estudiar mucho, ya que gracias a su enfermedad ella no tenía la misma capacidad que los otros niños de su instituto.
De camino al bus, escuchó muchas voces de niñas chillonas. Sin dudarlo un instante, Jade giró su vista hacia atrás y vió a un chico y una chica rubia corriendo como locos y detrás de ellos una estampida de niñas locas y empcionadas.
-Oh dios mío.
Es lo único que pudo decir Jade cuando vió que se acercaban a arrebatarle la vida, aplastandola como si de rinocerontes enfurecidos se tratara. Lo único que hizo fue taparse la cabeza pensando que así amortiguaría un poco el golpe.
El chico y la chica rubia, vieron a la pobre Jade muerta de miedo y decidieron actuar, respecto a la estampida de chicas.
-¡ALTO!-Gritaron los dos adolescentes-
La enorme estampida de pronto se frenó en seco.
-Os firmaremos las fotos, pero tranquilizaros, por favor, que casi nos llevamos a esta pobre chica por delante-Dijo con tono relajante la guapa y alta rubia-
Jade apartó las manos de su cara y vió como todo el mundo la miraba, eso era lo que ella más odiaba.
-Ho..hola-Dijo para romper el hielo-
-¿Estás bien?-Preguntó el chico de ojos azules con tonos verdes, de perfecta sonrisa y pelo admirable-
-Si...supongo-Contestó Jade un poco confusa por lo que acababa de pasar-
-¿Quieres que te llevemos a algún sitio en especial?-Preguntó la chica esta vez, de ojos azules impresionantes, sonrisa perfecta y pelo envidiable-
-No gracias, no hace falta, adios-Dijo Jade fingiendo una sonrisa y marchandose de allí para finalmente coger el autobús-
Cruzó la calle de "Oxford Street" luego giró a la izquierda y fue a la parada de autobuses.
-Oh no, ¡OH NO!-Exclamó Jade mientras veía su autobus alejarse-
¡Maldita sea! pensó la muchacha. Empezó a pensar que pasaría si en media hora no estaba en casa, su padre iba a empezar a preocuparse y se iba a meter en un buen lío.
¡Maldito autobus!-No paraba de decir mientras se movía de un lado a otro en la estación-
Se le calleron por su rostro lagrimas de desesperación. ¿Qué podía hacer?.
-¿Estas bien chica?-Preguntó alguien cogiendola delicadamente de su brazo-
Jade se giró y se volvió a encontrar con aquellos preciosos ojos, esta vez los de ella lucían llorosos.
-No-Contestó Jade llorando cada vez más-
-¿Qué te pasa?-Dijo amablemente el chico, limpiandole las lágrimas suavemente con su dedo a Jade-
-He perdido el autobus y si no estoy en media hora en casa mi padre se va a preocupar, además, tengo que estudiar para matemáticas y no se como volver a casa-Contestó Jade-
-No llores, seguro que no es para tan.....-Jade no dejó acabar la frase al muchacho-
-¿¡Qué no es para tanto!? ¡Si tu tuvieras..... -Jade paró de hablar-
Demonios. Casi acababa de revelar su enfermedad a aquel desconocido, se llevó la mano a la boca sin saber como reaccionar.
-¿El qué?-dijo él-
Las lágrimas cesaron de nuevo en Jade.
-Soy idiota-Se limitó a decir ella bajando la cabeza-
-No, no eres idiota-Dijo el chico dándole animos-
-No debería haberlo dicho eso-dijo Jade suspirando-
-¿El qué?-dijo el un poco confuso-
-Nada -Dijo Jade-
-¿Cómo te llamas?-Preguntó el chico-
-Jade, ¿Y tú?-Contestó ella-
-Cody, un placer conocerte-Dijo él sonriéndo-
-¡Jade! ¿Qué haces hablando con desconocidos?-dijo su padre agarrandola bruscamente de la mano-
-E..el no es desconocido, es del instituto, estabamos comentando el examen de mañana-Inventó Jade envitandose una buena bronca-
-En ese caso, lo siento, ahora vamonos-Dijo su padre llevándosela con el-
Cuando ya estaban lejos el padre de Jade la regañó, a pesar de lo que le había pasado. Ella solo suspiró y puso la radio.
"Cody Simpson el joven cantante australiano de tan solo 15 años, sacará su nuevo disco pronto, por ahora os dejamos con una canción de "Preview To Paradise" llamada Wish U Were Here que la canta con Becky G"
¿Ha dicho Cody? Nah, seguro que no es el. Intentó ignorar el hecho de que el chicó que conoció fuera famoso, pues si su padre lo supiera lo más seguro es que su cabeza saliera rodando y los futbolistas la usaran como una pelota. "Megustó la canción, tenía que admitirlo" pensó Jade. Al llegar a casa estudió matemáticas y luego se fue a la cama, mañana sería un día duro.
No hay comentarios:
Publicar un comentario